1. Mira lo que realmente entra
Anota tu ingreso neto: lo que recibes después de descuentos. Si cambia cada mes, usa como base un mes bajo y frecuente; un ingreso extraordinario no debe sostener un gasto fijo.
2. Dale un lugar a cada peso
Lo indispensable
Vivienda, comida, transporte, salud y servicios. Anota monto y fecha de pago.
Lo comprometido
Cuotas de deuda, mensualidades y suscripciones. No cuentes dos veces las compras pagadas con tarjeta.
Tus metas
Separa un ahorro que puedas sostener. No hay un porcentaje obligatorio que sirva para todos.
Lo flexible
Entretenimiento y compras ajustables. Si falta dinero, empieza por revisar aquí sin descuidar lo básico.
3. Revisa una vez por semana
Compara tu plan con lo que sí gastaste. Divide los pagos anuales entre los meses que faltan para pagarlos. Ajusta antes de quedarte sin margen.
Hacer mi presupuesto¿Y si mis ingresos no alcanzan?
Prioriza necesidades básicas, identifica gastos ajustables y revisa tus deudas. No uses una nueva tarjeta como sustituto permanente de ingreso. Si buscas desarrollar una actividad, explora Impulso Digital sin asumir ingresos garantizados.
